14/4/10


... al Dios de las Esquinas

Estaba en el colectivo leyendo muy compenetrada una novela sobre viejos amantes que se reencuentran muchos años después de su pasión. El “Él” de la historia, se hacía preguntas que conozco muy bien. Creo que más aliviador que encontrar respuestas, es encontrar compañeros de duda. Entonces, aunque me duela cada párrafo, me condené a leerlo hasta el final. Con suerte aquel hombre logre responderse y quizá con mucha más suerte y forzando un poco el olvido, esa respuesta sea la mía también. Me tomé recreo de lectura para hacer una lista (práctica que realizo con frecuencia) de libros, poemas y canciones que utilizaban esa trágica fórmula en sus relatos. Esa de las pasiones pausadas para cumplir con futuros encuentros que traten de cumplir con el “para siempre” de la lengua popular. La lista se extendió más de 3 paradas de colectivo y yo empecé a analizar, más en detalle, cómo están compuestas estas situaciones. Me pareció que una nueva historia en los tiempos actuales debería carecer de cualquier programación, si hay algo que se ha llevado la modernísima modernidad es la belleza de la casualidad. También asumí que 3 años, por ejemplo, no es un número lo suficientemente poético cómo para formar parte de ninguna pieza artística, así que pedí al dios de las esquinas, que no nos coincida aún. .. y seguí esperando….y seguí leyendo...

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