27/6/10


Recapitulando una Renoche.Capitulo 2: Detalle de un bar de cuando ese Bar

[Aviso: La noche no concluye donde terminan estos relatos y existe la posibilidad de que los relatos nunca concluyan, y la noche tampoco.]


A veces uno va caminando derecho y despreocupado por el eje del tiempo, llámese avenida pueyrredon o año 2010, sin siquiera sospechar que está a pocos segundos de hacer un salto hacia el pasado…hacia el pasado? O quizá hacia un futuro donde el pasado se pone de moda…que se yo. Un salto es un salto y todos entendemos lo que es. En fin, a veces pasa eso. A veces te pasa ayer, como en ese bar de cuando-ese-bar. De cuando los mozos llevaban delantal y siempre eran gordos. De Cuando las columnas de espejos y las paredes del mismo material eran símbolo de buen gusto. De cuando las mesitas eran tan poco prácticas como hermosas por ser de azulejos sus bases. De cuando todo eso no era observado por dos jóvenes sorprendidos por la estética de la que se encontraban rodeados. Porque eso fue lo que hicimos, antes de pedir la primera cerveza, de que él vaya al baño y que yo me mire en los miles de espejos para arreglarme el maquillaje, eso hicimos. Observamos y nos expresamos nuestro asombro. Y nos detuvimos un buen rato en cada detalle. Incluso cuando el otro ya estaba hablando de otra cosa, el uno lo interrumpía para hacer una nueva observación.

Esta noche que cuento, lo detalles interrumpían charlas de toda índole y variedad de temas. Hablamos mucho sobre sexo y erotismo, aunque también tocamos temas relacionados a la sensualidad y cuestiones amatorias, entre detalle y detalle, hablamos del cuerpo, de los cuerpos, de los cuerpos unidos, a veces cambiábamos hacia el plano de lo genital y otras nos deteníamos en las partes privadas de la anatomía…y así íbamos intercalando distintas partes del cuerpo con distintos detalles. Tal es nuestro nivel de apreciación para con el mundo, que las apreciaciones suelen llevarnos a nuevas apreciaciones hasta llegar al detalle-átomo que nos hace volver al tema que interrumpió muchos detalles antes.

De ese modo pasábamos la noche: de detalle en detalle. Hasta que Adri necesitó fumar un cigarrillo y me dejo sola con mi café. Un Café que, puede adivinarse, había sido detallado anteriormente. Algunos pueden llamarnos locos, exagerados, no sé! Detallistas! Pero, es que acaso un café el cual nos permite elegir, según lo que se nos apetece, el estadio exacto entre negro y lágrima, no merece una mención? Después de tantos cafés quemados, de tantos mitad y mitad que no respetaron tal proporción, de tantos “no me traerías mas leche?”, acaso este café que vino detallado en café/leche y donde uno elije cuanto de cada detalle poner, no merecía su apreciación?





¿Puede una pregunta ser un final? En todo caso el final será la respuesta no escrita. De cualquier forma, me cuestan muchos los finales. Es que un final es algo muy general para quien gusta de los detalles por sobre toda la generalidad, por sobre todos los principios y finales.¿ A quien le importa el final? Además ya ha sido advertido, esto no termina aquí, la noche tampoco, no sabemos cuando lo haga, solo sabemos que por ahora, acaba con este punto que escribo.



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1 comentario:

Fede K dijo...

Debo decir que me encanta su redacción! Saludos a Jenny Lunch! :)