28/10/10


@Alguien

Lo cierto es que no conozco a Daniel Romano. Puedo decir que lo vi y hemos hablado en persona un rato. Pero conocerlo? No, ni un poco. Y admito, que la ferviente insistencia con verlo que sufrió de parte mía, era para justificar mi cariño.

Es inaceptable para una chica como yo, sentir afecto por alguien que nunca vió. Pero como el corazón no sabe de inaceptabilidades, concierta citas apuradas para entonces sacar un evento de acá, un sentimiento del otro estante, etiquetar algunas cajas y listo. Acá no ha pasado nada. Quererte sin haberte visto? Cuando!? Jamás.

Quien es Daniel Romano? Ni idea.

Que representa? Esa la se profesor! Puedo contestar?

Cronológicamente:

En principio representó la luz en medio de un aleph de egos representados a través de soles que si pueden taparse con un dedo y de 140 letras acomodadas como la creatividad se los permita. Lo que Daniel decía poco me importaba, pero su imagen radiante siempre me llamaba la atención. Entonces inventé un chiste para poder decírselo. Y aunque ya estábamos disponibles el uno al otro desde antes, empezamos a disponernos intencionalmente.

Habremos cruzado más o menos caracteres, cuando una noche, Daniel represento (en mi circulo) a una minoría que intentaba que sus representantes la representaran. Esa noche, ya no me acuerdo que “hablamos” (disculpen que use este término tan inapropiado, me niego a usar ciertos otros). Admitamos que las conversaciones donde se está de acuerdo con el otro, son las menos memorables. (La mañana siguiente Daniel represento para mí la cara del triunfo. Del entendimiento, del paso dado hacia algo mejor)

Esa noche se empezaron a filtrar las “barrabasadas” (como dice él) que yo le diría para que luego luego el retruque. Y a esta altura ya vamos por el quiero vale cuatrocientos de barrabasadas. (Y entonces representa la libertad del desacato, el adolescente placer de pronunciar palabras que representan lo que da placer cuando son más que palabras)

Para esta altura Daniel ya representa sin discusión: la risa. La fácil, la que se necesita todo el tiempo y nunca es demasiada. (y sospecho que yo también representaba eso para él. Él sabe que si no era así, no querré saberlo).

Porque me cae tan bien me pregunté en ese momento. ¿Sos de Aries? Sí. Listo.

Y así seguimos mucho rato, la risa, la gracia, la carcajada contenida a causa de jefes circundantes, fue lo que Daniel representó con fuerza durante un tiempo.

Hasta que un día, como quien no tiene la menor idea de lo que está haciendo, me propuso una propuesta: Que yo escribiese algo sobre su oba. Escribir YO sobre SU obra. Entonces Daniel empezó a representar intensamente el desafío, el ego, la frustración y la duda.

¿Yo? ¿Porque yo? No me conoces, no escribo bien, no sé de pintura y no sé de vos. Pero Daniel no representa respuestas, rara vez me da alguna. Y aunque yo traté con esfuerzo de adivinar esto, no lo logré.
Y entonces me entregué y pensé que total todo podía resolverse con un unfollow. Al fin y al cabo, alguien que no conocía le pedía a alguien que tampoco conocía que escriba algo sobre algo que no conoce.

Los días pasaron y mi único intento había resultado fallido al objetivo del texto. Eso me desanimo y no hice más que postergar la entrega final. Daniel represento en ese momento una fecha límite y yo actué. Escribí 4 líneas y se las mandé.
Entonces Daniel represento la aceptación y con eso la alegría, de vuelta el amor propio, el alivio.

Finalmente Daniel represento para mi, el desafío desafiado. El método obtenido, después de haber estado meses buscándolo, el me obligo a sentarme a escribir. Y ya no me importa si es lindo o feo bueno o malo, hice algo que hasta ese momento no había podido hacer. Y esa es mi definición de “logro”.

No, no conozco en absoluto a Daniel Romano, no sé que hay debajo de esas representaciones. Pero en lo que a mí respecta: somos lo que afectamos.

No sé si algún día sabré que hay debajo, no es mi intención. Yo disfruto de sus máscaras.


Aquí ellas y mis textos ( y otros textos de otras ellas) [La muestra ignagura hoy]









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9/10/10


Nota:

Lo encontré.

4/10/10


Posible Título para mi autobiografía (o epitafio)

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"Mis caderas no son grandes, es que el mundo me queda chico"




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