12/3/11


Dar vuelta el colchón

Esta situación es insostenible. Todavía no entiendo bien esa parte de mí que me permite llegar a estos extremos. Demasiado quilombo a causa de y contenido en 4 paredes. Lo cierto es que hay que ordenarlo de una vez por todas. Por eso había planeado (sí, desde el lunes q había programado) que el día de hoy, siendo el 1er sábado desde que volví de mis vacaciones, haría una limpieza profunda. Tengo que dar vuelta el colchón, poner sábanas limpias, pasar aspiradora, ordenar placard, la biblioteca, y también borrar archivos de la computadora, grabar en discos lo que no uso pero quiero conservar, en fin, poner cada cosa en su lugar en serio. Eso, poner cada cosa en su lugar. Parecía tan simple…

La verdad es que mi relación con este espacio es de las malas. Lo quiero porque lo necesito. Y no al revés. Es sabido que ninguna relación basada en La Necesidad puede ser “sana”. Claro que esta conclusión viene de una persona que de haber podido elegir, hubiese preferido calentarse la mamadera ella misma y desde su primer aliento, a la dependencia lacto-materna, esa que no recordamos pero nos marca para siempre, por ejemplo. En serio…odio mis necesidades, amo mis deseos.

Quizá es esto lo que da como resultado que más que cuidarlo, lo defienda. Es así que desde siempre estoy luchando, peleando y librando batallas para amparar este lugar. Amparar este lugar significa preservar mi privacidad, mi mundo. Mi mundo interno es más grande que lo que puedo expresar acá, y el solo hecho de que esté en peligro me angustia de sobremanera.

Es por eso que exageré, es por eso que no pensé sensatamente, es por eso que dije lo que no debía decir, no estaba defendiendo un lugar! Me estaba defendiendo a mi! No me fui fácil de conseguir, no fue fácil llegar hasta acá y no soy racional cuando algo parece interponerse en mis planes….sí, yo sé, parece el discurso de una fucking bitch…pero si alguien pudiese meterse en mi cabeza y en mi corazón y entender desde donde digo lo que dije...bueno, quizá sí soy una fucking bitch…

Luego de la discusión, las cosas están más desordenadas que nunca, y eso que no moví ni agregué nada. Pero estoy muy confundida. Tengo confusiones del tipo: Ok, la almohada debe ir en la cabeza, pero…dónde va mi cabeza? Mi cabeza se quiere ir de acá ya.

Lo cierto es que quiero irme, pero más que querer, tengo que. Otra vez la necesidad. Me han echado y eso significa que necesito un lugar. No tenerlo, ya expliqué, es desesperante.

Sin embargo, luego de dar vueltas, de llanto, de charla y de párrafos, algunas cosas empiezan a aclararse y mi pecho se empieza a relajar. Me duela o no, este cuarto, nunca fue mío. No solo porque no lo solvento yo, no solo porque nada del universo nos pertenece, si no porque además, toda esta situación es una situación de injustica para con otro, en la que yo soy cómplice por ser testigo y beneficiaria directa.

Cuando entiendo esto, ya no tengo nada que proteger. Este lugar, como mío: no existe. Y eso me libera de la presión de su defensa y me carga con la necesidad de encontrar uno que sí.

Así que discusión más, discusión menos, violencia más violencia menos, el mensaje es claro y doloroso, aunque esperanzador.



Tengo que poner cada cosa en su lugar, incluyéndome a mí.




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